Tener hijos: El trending topic de los jóvenes modernos

Para empezar, el tema de la reproducción de la raza humana pasó a un plano más debatible del que tenía hace unas décadas atrás; se convirtió en algo ‘indispensable’ en algo más ‘electivo’. Es increíble ver la perspectiva que muchas personas, en especial los jóvenes, poseen sobre reproducirse y traer hijos al mundo, y no podemos tener muchas críticas negativas al respecto sin antes escuchar sus argumentos, los cuales, cabe destacar, están muy dirigidos hacia la estabilidad económica.

Los hijos son considerados ‘bendiciones’, y claro, es un concepto hermoso que realza el valor de la buena paternidad y amor, pero, si hablamos sobre los nuevos habitantes del mundo ¿es en verdad un tema por el cual preocuparse?, y aquí recae la atención de la juventud del siglo XXI, ya no hablamos sobre enfocarse en preservar un apellido o la sangre familiar, puesto que este concepto es muy antiguo, de hecho, ellos alegan que el mundo ya está lo suficientemente poblado como para continuar alimentando esa multiplicación.

Ahora, es obvio, como ya lo habíamos mencionado, el tema sobre decidir no tener hijos se relaciona con el dinero y las finanzas, ¿en qué sentido? Hay muchas parejas que saben que no están en las capacidades económicas para darle sustento a un niño, y aunque las tengan (puesto que este tema también yace en los adultos contemporáneos) anteponen los proyectos, los trabajos o algunas otros sueños que puedan tener como pareja o para hacerlos de forma individual, y claro, hacer planes como viajar, ir a lugares para adultos o estudiar una carrera universitaria se tornan complicadas con un niño en los brazos, y las razones son sencillas de explicar: existen gastos (que pueden ser altos) que van totalmente destinados hacia el cuidado de un bebé, lo que hace que los ahorros para hacer otro tipo de actividades sea más difícil.

Cuando se es jóven la energía se sostiene en cosas puntuales, ya que nuestro centro de atención apunta hacia el progreso personal, lo que se resume en que los ingresos que podamos percibir deben ser cuidadosamente administrados, quizá con prioridades como los estudios, pagos para cursar la carrera o ayudar con compras para el hogar, prioridades que cambian con un niño.

Hay quienes hacen comentarios sobre las parejas que no quieren tener hijos que acotan que estas personas temen a las responsabilidades, incluso, podrían estarle faltando el respeto a sus padres al no hacerlos felices con un nieto, pero lo que es más cierto, es lo que hemos venido explicando: tener un hijo debe ser una elección y no algo impuesto, y esto también se hace para preservar la integridad de la pareja: hay quienes son conscientes del entorno que los rodea y saben que sus recursos no son suficientes como para mantener un bebé, por lo que prefieren evitar problemas como tener que invertir los ahorros para los implementos de cuidado del niño, pedir préstamos para su manutención, entre otros, por ende, prefieren reconsiderar esas opciones y construir por su parte una vida próspera y totalmente individual.

¿Qué podemos tomar en cuenta? Si somos padres, nuestro amor debe basarse en nuestros hijos, por lo tanto, imponerles que deben traer niños al mundo es una decisión en la que no podemos inferir. Este tema es muy debatido y controversial, pero siempre se acotan buenos argumentos dependiendo del lado en que te encuentres.