El lado oscuro de ser prestamista

El dinero es un recurso sumamente importante para la vida del ser humano, y no solo por los beneficios que trae, como compras de artefactos, comida, viajes, ropa, entre muchas otras comodidades, sino que, aunque esto pueda encender ciertas alarmas, también define los estatus de las personas, y no necesariamente tenemos que juzgar entre si son buenas o malas personas, de hecho, cuando hablamos de ‘estatus’ hacemos énfasis en la administración del mismo, y no es un secreto para nadie que las personas que han sabido manejar dinero toda su vida son muy reconocidos por la sociedad, y este factor no es nada malo en realidad, de hecho, cuando somos reconocidos por ser expertos en el manejo y control del dinero, muchas puertas se abren para las oportunidades, lo cual debe ser nuestro norte.

Es bien sabido que el dinero no solo acarrea felicidad cuando viene en grandes cantidades, es, por cierto, una facultad que acompaña a esa ‘felicidad’ y ‘esparcimiento’: la responsabilidad. Una de las cosas que ocurre cuando comenzamos a controlar de forma   práctica las finanzas es que tenemos la capacidad de generar más y más fuentes alternativas para los ingresos, y claro, entre estas fuentes se encuentra la de prestar dinero.

¿POR QUÉ ESTE NEGOCIO TIENE UN LADO OSCURO?

Hacer préstamos representa un riesgo desde cualquier punto que lo percibamos: prestamista o beneficiario. Para los que hacen el trabajo de prestar dinero, instantáneamente deben hacer a un lado las relaciones o la amistad que exista con la otra persona, y no precisamente porque obviemos la parte de cobrar intereses, sino que nuestras cuentas se colocan en un pequeño jaque cuando no sabemos con precisión en qué momento vamos a tener ese dinero de vuelta, ahí debe comenzar esa astucia/malicia con este negocio. Sabemos que las personas con las que no tengamos relación alguna, no se nos hace difícil presionarlas para que cancelen sus deudas, ahora, cuando la situación es diferente, sabemos lo emocionalmente complicado que eso puede resultar, por eso lo mejor sería evitar hacer este tipo de transacciones. Obviamente, cuando se trata de emergencias, sería muy terrible de nuestra parte no aportar ninguna ayuda cuando sabemos que tenemos los recursos.

Cuando hablamos de astucia significa que tenemos que ir un paso adelante de los inconvenientes. Sabemos que no todo el mundo tiene buenas intenciones y que los casos de engaños y robos son muchos, por tal motivo, debemos estar muy seguros de a quiénes le estamos facilitando el dinero, cuáles son sus recursos y garantías para devolvernos el préstamo.

Recordemos que en estos momentos nosotros estamos interpretando el rol de un banco otorgando créditos (pedir prestamo online en cuenta), y aunque también podemos implementar medidas legales para quienes no pagan sus deudas, muchos prestamistas de mala fama suelen irse a por otros métodos, entre los que está la violencia, y bueno, ninguno de nosotros desearíamos tener que ir a casa de un sujeto para hacer amenazas.

En conclusión, estos negocios sí son buenos generadores de ingresos, pero debemos tomar muchas medidas preventivas, puesto que los escenarios que estos conllevan son radicales.